jueves, 17 de junio de 2010

Mitos de la PNL tradicional: - Los “Filtros Perceptivos” o Aldous Huxley y las sanguijuelas

Una gran aportación de la PNL es la insistencia - quizá no tanto en la PNL "de tercera generación" - en la importancia de la práctica y desarrollo de la agudeza sensorial. En cambio, uno de los grandes mitos de la PNL está muy relacionado con ello. Es el mito de "los filtros perceptivos".

Uno de los diagramas que más frecuentemente se encuentran en los manuales de la PNL (casi con la misma frecuencia que “el iceberg” de los “niveles neurológicos” o la “cara risueña” de las “claves de acceso ocular”) es el de los “filtros perceptivos”. Típicamente se ve una persona (en primer plano), lo que hay  más allá de esa persona (su entorno o el mundo), una flecha o unas flechas yendo desde el entorno hacia la persona y una línea en medio que impide o condiciona el paso de las flechas. Esta línea tiene la etiqueta de “filtros”.

La idea es que existen filtros perceptivos entre el mundo y “nuestro interior” o “nuestra mente”. Hay diferentes descripciones de qué son estos filtros (algunos hablan de “creencias” otros de “prejuicios”, otros de los propios sentidos – véase más abajo por ejemplo el comentario de Robert Dilts).

Pero antes de ir a la descripción de Dilts, vamos a parar un momento a considerar - y cuestionar - la propia metáfora de “filtro”. ¿Realmente es una descripción válida y útil (sin mencionar la palabra certera) de la percepción?
Un filtro tiene una estructura y función especificas. La estructura es de impermeabilidad variada y la función es la de impedir el paso de algún elemento natural o circunstancialmente presente. Por ejemplo hay filtros de café hechos de metal con zonas que no permiten al paso ni del líquido ni de los sólidos del café y con agujeros lo suficientemente pequeños para permitir el paso del líquido pero no de los sólidos. Hay otros hechos de papel que permiten el paso del líquido por toda la superficie pero no impiden el paso de los sólidos. En ambos caso quedan en el filtro restos sólidos de café seco, restos que conviene limpiar de vez en cuando.

Pero la investigación actual indica que nuestra percepción no funciona como una cafetera. El proceso es, en general mucho menos mecánico y es, de hecho, un proceso activo de selección no de filtración.

La clásica descripción de la PNL tradicional

La descripción “PNLista oficial” suele empezar con una referencia más o menos directa a la noción de la "válvula reductora cerebral" de Aldous Huxley de su libro “Las Puertas de la Percepción”. Recuerdo el impacto que tuvo esta noción en mi cuando lo leí ( a Huxley) por primera vez. La idea de Huxley era que estamos siendo constantemente “bombardeados” de información – demasiada información para poder funcionar conscientemente con ella. Por tanto necesitamos una especie de “válvula” que reduzca la cantidad de información que recibimos a dimensiones manejables.

Ignoro el detalle del proceso que le llevó a Huxley a la metáfora fontanera de la “válvula reductora” pero sé que en el citado libro le interesaba relatar qué pasaba cuando se utilizan las drogas alucinógenas (en este caso la mescalina) más que un intento serio de modelar cómo esto ocurría. Su planteamiento era que la mescalina interfería con el funcionamiento de la “válvula reductora” de modo que algo más (que no toda) de la información procesada a nivel inconsciente pase al consciente. Era su explicación – algo primitiva pero bastante gráfica – del efecto de las sustancias alucinógenas

Una metáfora similar subyace el trabajo de Freud en su noción de represión y está presente en muchos más sitios entre los cuentos folclóricos y mitos de diferentes culturas del mundo. Esto es lógico: el fenómeno de filtración y bloqueo de caudales se puede observar en muchos lugares de la naturaleza.

Así que cuando encontré por primera vez en un curso de Practitioner en PNL tradicional la noción de filtros perceptivos ya me sonaba a una idea entre plausible y muy razonable.

Y como ocurre con otras muchas metáforas, la metáfora de los filtros perceptivos (y por supuesto las plausibles pero completamente absurdas nociones de “limpieza de filtros” o, para mayor sin sentido todavía, “limpieza profunda de filtros”) es consistente con muchos aspectos de la sensación subjetiva. Cuando pensamos de cierta manera – por ejemplo, acotamos con más precisión los límites entre diferentes ideas – la sensación que lo acompaña es a menudo de alivio o despeje - muchas veces asociado con la limpieza – como si algo se hubiera quitado del medio: una sensación parecida a cuando se limpia el vaho de las gafas por ejemplo, o cuando se quita un atasco de pelo acumulado en la tubería del baño.

Aquí reproduzco la desripción de Dilts (de la “Enciclopedia de la PNL”)

“Perceptual filters relate to the fact that our sense organs have been designed to register different types of stimuli and information from our environment. According to Aldous Huxley our senses operate like a type of “reducing valve” that filter out massive amounts of information and prevent us from being overwhelmed.”

“Los filtros perceptivos tienen relacion con el hecho de que nuestros órganos sensoriales han sido diseñados para registrar diferentes tipos de estímulos e información de nuestro entorno. Según Aldous Huxley, nuestros sentidos operan como un tipo de “válvula reductora” que filtran cantidades masivas de información y así impiden que nos encontremos abrumados. “

Y continua:


“From the NLP perspective, our perceptual apparatus deletes, distorts and generalises information in order for us to build our models of the world.

Desde la perspectiva de la PNL, nuestro aparato sensorial, elimina (“delete” en inglés no se traduce como “omitir” sino como “eliminar” o “borrar”), distorsiona y generaliza la información para que podamos construir nuestros modelos del mundo.”

Al margen de la cuestionable utilidad de agrupar todo lo que hace nuestro aparato sensorial bajo los epígrafes algo aleatorios de “eliminar, distorsionar y generalizar” (ya se que son los supuestos “procesos universales de modelado” del metamodelo pero no he visto ningún argumento convincente de que sean otra cosa que aleatorios), llamar a este proceso “filtrar” o describir la manera den que funcionan como algo que tenga que ver siquiera remotamente con “filtros” es patentemente erróneo.

Lo que hace nuestro aparato perceptivo es responder a aquello a lo que está “diseñado” para responder y no a otras cosas. Además, e irónicamente en este caso, decir que nuestro aparato perceptivo no solo “suprime” (o “borra” - “omite”), sino que también distorsiona y generaliza la información ya es equivalente a desmentir la metáfora del filtro. No existe, que yo sepa, filtro alguno que generaliza. Tampoco es la función de un filtro distorsionar – este puede ser un efecto “secundario” pero la función de un filtro es la de impedir que pase algo de un lado del filtro a otro - normalmente en un liquido o gas o una mezcla de liquido con sólidos.

No oimos lo que oyen los perros no porque algo esté impidiendo que pase el sonido sino porque nuestro aparato auditivo no responde a las mismas frecuencias a las que responde el de los canes. No tenemos oidos taponados sino relativamente insensibles. Podría decirse lo mismo de nuestro olfato o visión. Pero si no vemos detalle microscópico sin la ayuda de un microscopio no es que estemos filtrando información detallada. Es que no lo vemos. No está disponible esa información sin la ayuda de algún aparato que extienda el alcance de nuestros sentidos. Ocurre igual con no oir lo que pueden oir los perros.

No hay filtro ni hay bloqueo por un muy sencillo motivo. El proceso de percepción es activo y selectivo. Lo que no percibimos es que no lo percibimos. Es una capacidad que no tenemos la de responder a ciertas frecuencias sin la ayuda de ciertos aparatos - de la misma manera que no podemos volar sin la ayuda de un avión, helicóptero o similar.

Distingamos, pues, entre lo que el aparato es capaz de hacer y el uso que hacemos de lo que tenemos.

Y todo esto, ¿qué más da?

Mientras funcione ¿importa si es así o no es así? ¿No dicen los mismo Bandler y Grinder que no les importa la verdad sino la utilidad? ¿No es un tanto pedante este cuestionamiento? Pues no, no lo es ...y no lo es por varios motivos:

Uno muy importante es este. Muchas veces, lo que hace diferencia no es un fenómeno en si, sino la descripción y explicación que haces de ello. Un ejemplo algo extraño pero ilustrativo es el uso en la medicina de la hiduroterapia – o sacar la sangre con sanguijuelas.

Las sanguijuelas 


En tiempos muy antiguos y medievales el uso de sanguijuelas se debía a una teoría mecanística – cuantitativa y metafórica. Según la teoría de los humores y las pasiones, cualquier enfermedad que produjera enrojecimiento en la piel o los comportamientos “sanguíneos” eran el resultado de exceso de sangre. De hecho toda enfermedad se debía a la discrasia o desequilibrio en los humores. Uno de los remedios para restablecer el equilibrio (o eucrasia) era sacar la sangre (otro era “purgar”).

Un intento de modelar, de organizar la evidencia y la información producía un principio bastante cabal – el de equilibrio y en esencia la base de la, más moderna, idea de homeostasis. Pero distaba mucho de ser una descripción lo suficientemente certero como para poder basar la acciones en ello. El resultado fue desastroso en muchos caso.

Curiosamente fue el intento de introducir cierto control en el proceso de sacar la sangre y notar también el efecto anestésico de la sanguijuela que conduje a su uso más extendido. Una vez más se llevó a niveles absurdos. A mediados del siglo 19 se intentaba curar todo desde los dolores de cabeza hasta la impotencia con la humilde sanguijuela. Según algunas fuentes, en el año 1846 se utilizaron 40 millones de sanguijuelas solo en Francia. La producción y comercio de sanguijuelas era un negocio de primera línea. En los criaderos de sanguijuelas se utilizaban caballos viejos como “comida de sanguijuelas” introduciéndoles en el agua y obligandoles a quedarse allí hasta morir de anemia.

Todo un exceso. Pero resulta que la sanguijuela está volviendo a la medicina. El hecho de que se puede sacar cantidades controladas de sangre de zonas muy específicas y con anetesia natural es un plus en la microcirurgía.

Es decir que no es el fenómeno de las sanguijuelas lo que condujo a los excesos sino la explicación de fondo de los procesos de curación por equilibrio. Una descripción metafórica - en términos mecánicos y cuantitativos - de procesos patológicos que no son en esencia ni una cosa ni la otra.

Una metáfora es una descripción de algo en términos de otro algo. Muchas veces es una descripción de algo desconocido o solo parcialmente conocido (la percepción) en términos de algo conocido (el uso de los filtros). La utilidad de esto es que ofrece un buen punto de partida - siempre y cuando continuas cuestionando. La pega es que solo hay un solape parcial entre las dos cosas. Sin embargo si aceptas la metáfora como descripción (“la percepción es un proceso de filtrado”) entonces plantea algunas preguntas absurdas como “¿dónde están los restos de lo que se flitra? ¿Como limpiamos los filtros?” De hecho esta segunda pregunta está presente implicatamente en la idea de “canales sensoriales limpios”. Alguien muy crédulo ¡podría desperdiciar mucho tiempo intentando limpiar sus filtros o desatrancar sus canales sensoriales!

Más significativamente, si entiendes la percepción como un proceso de selección activa entonces es cuestión de lógica que la agudeza sensorial y de otros tipos es una cuestión de disponer de distinciones y hace uso de ellos. Comprobar que este es el caso es muy fácil basta con pensar en la diferencia de agudeza entre un experto buscador de setas y un novato. La diferencia es entrenamiento en el uso de distinciones y saber
activarlas no en “limpiar” unos “filtros perceptivos” que no existen.

El proceso de aprendizaje es en parte precisamente eso – el desarrollo y organización de disticiones útiles que permitan hacer diferencias reales y útiles en el mundo real.